miércoles, 27 de julio de 2011

Multiplicidad de personalidades

¿Es nuestro temperamento invariable, rígido, inamovible y constante exactamente con todo el mundo, o, por el contrario mostramos múltiples yos, múltiples personalidades en función de con quién hablemos, con quién estemos o la necesidad que pretendamos cubrir? Obviamente existe en cada uno de nosotros una constante que no varía hagamos lo que hagamos, hablemos con quien hablemos. Es nuestra esencia. Inquebrantable, inalterable. Constante. Pero es evidente que nos mostramos “diversificados” en cuanto a nuestra personalidad dependiendo de dónde y con quién estemos.

Es un gran error pretender ser siempre “el mismo” en todas las situaciones y con toda la gente, pues no todo el mundo ni en todas las circunstancias son receptivos a todas nuestras facetas. De ahí la frustración en muchas relaciones. El gran reto es saber hasta dónde llegar, qué mostrar, qué ocultar, qué esperar.

Corremos el riesgo, claro, de ser juzgados o considerados por ciertos actos o actutides alejados de esa esencia que nos define.

Por otro lado, nadie nos conocerá, de ese modo, a un cien por cien, siempre habrá lagunas, no podremos aspirar a la comprensión total de nuestra personalidad. Pero, en el fondo, ¿alguien quiere eso realmente?

EL PADRE: Aquí está para mí todo el drama: en la conciencia que yo, que cada uno de nosotros, como puede ver, se cree “uno”, pero no es verdad: porque es “muchos”, sí, señor, “muchos”, dependiendo de todas las posibilidades de ser que llevamos dentro: “uno” con éste, “uno” con aquél; ¡y tan distintos! E imaginamos, sin embargo, que siermpre somos “uno para todos”, y siempre “ese uno” que nosotros creemos ser en cada uno de nuestros actos. ¡Y no es verdad, no es verdad! Nos damos perfecta cuenta, cuando en algunos de nuestros actos, en algún hecho desventurado, nos quedamos de repente como paralizados y colgados; quiero decir que nos damos cuenta de que, en ese acto, no somos todos, y que sería por tanto una injusticia atroz si se nos juzgara sólo por eso, si nos expusiéramos paralizados y colgados en la picota así para toda la vida, como si toda nuestra existencia se viera consumada en ese acto. [...]

Seis personajes en busca de autor, Luigi Pirandello

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